¡BIENVENIDO SEPTIEMBRE!

y bienvenida también a la avalancha de promesas de crear nuevos hábitos saludables 😉

y es que…¿a quién más le pasa que con la llegada de septiembre quiere cambiar a una vida más saludable?

Ay….los excesos del verano!!

Si tú desde hoy has decidido empezar con ese nuevo hábito o dejar ese que crees que no te hace bien….quiero recordarte/NOS que para incorporar nuevos hábitos no podemos pasar de 0 a 100.

A veces nos lo ponemos taaan sumamente complicado que nosotr@s mismos somos los primeros que nos saboteamos: queremos seguir dietas en las que tenemos que comer cosas que no nos gustan o con recetas muy complicadas, nos apuntamos a un gimnasio lejos de casa/trabajo, una profe de yoga que no nos da buena vibra, pasamos de no leer nada a querer leer 1 libro a la semana…

Elegir metas muy ambiciosas y querer resultados inmediatos a lo único que nos va a llevar es a desilusionarnos y hacer que ese nuevo hábito nos dure una semana (con suerte) y volvamos a nuestras viejas rutinas.

Y he aquí el problema! En los resultados. Comenzamos un hábito enfocándonos en aquello que queremos cambiar de nuestras vidas y eso nos hace basarnos en metas, resultados. Cuando el resultado no sale como queríamos…abandonamos.

Pero los resultados NO SON EL PROBLEMA. Lo que realmente necesitamos cambiar son los «sistemas» que nos llevan a tener esos resultados.

Por ejemplo, mi meta es tener menos estrés y más paz mental por lo que siembro el hábito de sentarme a meditar 10 minutos al día (cuando nunca antes lo he hecho, ojo).
¿El resultado?
que me agobio porque me parece una tortura quedarme quieta, sentada con toda esa locura de pensamientos que batallan dentro de mi cabeza y que son incontrolables/insoportables.
Vamos, que quiero salir corriendo de mi misma ya! Y no me vuelvo a sentar a meditar porque «se me da mal». Y como no veo un «buen» resultado o que sea tangible rápidamente tomo la decisión de detenerlo.

¡¡ERRROR!!

Voy a centrarme en ese «sistema» que he elegido para conseguir la meta, en este caso seria el sentarme 10 minutos y voy a modificarlo, voy a decidir sentarme 2 minutos. La clave está en cómo diseñamos el hábito, esos sistemas que elegimos.

Así que…voy a ir construyendo pequeños hábitos que me llevarán a un hábito mayor.

Los efectos de los hábitos se acumulan a medida que los vamos repitiendo.
Pasaré de sentarme 2 minutos a progresivamente sentarme 5, 7, 10…

Obtenemos lo que repetimos.

Si te esta costando establecer un nuevo hábito o romper con uno malo no es porque hayas perdido tu capacidad de poder hacer mejoras, sino porque no eres capaz de ver que lo que vas haciendo no se desperdicia sino que esos pequeños cambios se van acumulando en el PROCESO.

Deja de poner el foco en las metas y enfócate en crear sistemas sólidos o pequeños hábitos que te puedan llevar a ello.

El éxito es el producto de nuestros hábitos cotidianos, no de transformaciones drásticas que se realizan una vez en la vida.

Por ejemplo, el éxito vendrá de sentarte todos los días 2 minutos y no de sentarte 1 vez al mes 10 minutos. Así será como consiga menos estrés y más paz mental.

Y ahora te pregunto,
¿tus hábitos actuales te están conduciendo a la vida que deseas?

Estamos tan acostumbrad@s a hacer lo que siempre hemos hecho que ni nos paramos a pensar y preguntarnos que si lo que estamos haciendo nos hace bien…

Tener hábitos efectivos y nutritivos son los que hacen que nos sintamos a gusto con la vida que tenemos hoy.
Por lo que, si solo dejamos que los pensamientos/emociones negativas nos atrapen estaremos a disgusto con la vida que vivimos.

Es hora de cambiar el «cuando tenga x seré feliz» por un «qué puedo hacer HOY para sentirme feliz AHORA mientras trabajo para lograr x cosa»

 

Me despido con una frase de James Clear, en su libro hábitos atómicos, que dice algo así:

-elige el hébito apropiado y el progreso se volverá sencillo,
elige el hábito incorrecto y la vida se volverá un batalla-

 

te mando un fuerte abrazo,
llenito de amor 😉

Cris

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